El pasado lunes 23 de febrero, La Rueda de José A. Sorolla titulaba Operación Rivera en “el Periódico” (de Cataluña, se entiende).

Comenzaba dando por desleído a Podemos “en candidaturas heterogéneas” para pasar a abordar el asunto propuesto en el título, tras calificar como “una de las incógnitas más sabrosas”, el resultado que Ciutadans/Ciudadanos (C’s) pueda obtener en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Sorolla equipara la expansión que Ciudadanos está llevando a cabo por toda la geografía nacional y la implantación de estructura, cuadros y bases en las distintas autonomías y para las próximas elecciones a las distintas administraciones, a la simple presentación a unas elecciones generales de un nuevo partido liberal-reformista que desde Cataluña impulsó Miguel Roca en el año 1986.

Ni parecidos ni comparablesNo hay color, con independencia de los resultados que se obtengan, son dos cosas completamente distintas que no admiten comparación, salvo que su origen de partida es la misma región de España y su cabeza visible es un catalán.

Sí es parcialmente cierto que en ambos casos el bipartidismo estaba y está en crisis, pero en las actuales circunstancias, este hecho se ve agravado por el descrédito que padece la clase política y se va incrementando día a día. Lo que hace que el panorama electoral que se avecina esté mucho más abierto e indefinido.

En cualquier caso la operación Roca quedó neutralizada con un solo y sencillo imput, el mantra que repetido hasta la saciedad en todos los mítines de los demás partidos oponentes a quienes la nueva opción podía restar votos, se dedicaron a extender: El partido catalán.

Hábilmente el autor evita reconocer la transversalidad del target al que se dirige la comunicación, porque transversal y por ello muy amplio puede ser su espectro político. Ubica a Ciudadanos-Ciutadans en el centro-derecha evitando dar pistas al lector de este medio -predominantemente progresista y socialdemócrata- de que se trata de una opción real de destino de su voto y de una alternativa tanto para el desgastado PP en el gobierno como para el destartalado PSOE en el desierto de las encuestas.

Un economista de Barclays para Europa, Antonio García Pascual, estima que “Ciudadanos podría quitar votos a Podemos y a los dos partidos tradicionales”, según se cita en la edición digital de Expansión del 17 de febrero.

Humildemente, el autor de estas líneas ha detectado en los últimos días que votantes que han sido leales a CiU, e incluso partidarios declarados del soberanismo, manifiestan su simpatía por Ciutadans, no descartando darle su confianza en las próximas elecciones municipales y catalanas. Los escándalos de corrupción en esta autonomía pueden estar favoreciendo que en algunos votantes se produzcan giros tan poco previsibles hace solo unos meses.

Finaliza su columna Sorolla advirtiendo a Albert Rivera de que recordara los antecedentes del PRD de Roca, después de haber asegurado que el primero contará con los fondos que necesite para su Operación Rivera, como contó con ellos Miquel Roca en su momento, sin que ello sea garantía, por los escasos resultados que obtuvo.

No parece reparar el autor en una diferencia fundamental y es que si con el mantra de “es catalán” se pudo desactivar fácilmente la operación Roca, el partido de Albert Rivera ha demostrado a toda España que es el más español del espectro, precisamente por haber nacido en Cataluña como antídoto al nacionalismo y posteriormente al independentismo. No cabe sombra de sospecha en esto.

De igual manera, por ser tan español y por mantenerse catalán, de resultar ciertas las estimaciones al alza que van dando las diferentes encuestas semana a semana, podrá demostrarse a toda Cataluña cómo no es cierto el mantra del nacionalismo, de que España no nos quiere. No es que España no quiera a Cataluña, lo que España no quiere es a los catalanes independentistas e insolidarios y esto va a quedar más que claro en el año electoral que se avecina.

Juan José Mangas

Responsable de Organización C’s Sant Joan Despí