Los catalanes han entendido la trascendencia de estas elecciones y, pese a que legalmente son unas autonómicas, han votado como si de un plebiscito sobre la independencia se tratase con una participació01022015-28n récord (77, 3%). De los 3 escenarios posibles, las elecciones catalanas de este 27-S han dibujado el escenario más endiablado: los independentistas, representados por Junts pel Sí y la CUP, han cumplido la aspiración de Artur Mas de conseguir la mayoría absoluta en escaños, al hacerse con 72 de los 130 que estaban en juego. Podrá ser investido president de Cataluña, pese a que una abstención de la CUP no le permitiría acceder al cargo. Sin embargo, su proyecto independentista se ha dado de bruces con la realidad de los votos: la suma de su formación con la de los anticapitalistas se ha quedado a tres puntos de alcanzar la mitad más uno de los sufragios. Se mire como se mire, ha perdido el plebiscito independentista: el 52% de los votantes se ha decantado por formaciones partidarias de una Cataluña en España frente a un 47% que depositó su papeleta aspirando a vivir, dentro de un año y medio, en un país independiente.

Artur Más debería dimitir porque convoco estas elecciones porque decía que la mayoría de los catalanes estaban con él, y lo que se ha demostrado es que  la mayoría de los catalanes le hemos dado la espalda y hemos optado por la convivencia, por regenerar la política, por la unión y por solucionar los problemas de los catalanes. Con el resultado de hoy, solo hay una opción y es hacer unas nuevas elecciones pero autonómicas donde nos presentemos como partidos, con programas donde los catalanes elijan a partidos y programas para gobernar a los 7,5 millones de
catalanes.

Así mismo desde Ciutadans queremos dar las gracias a los 725.000 votantes que han hecho posible que hoy en Cataluña ha empezado el cambio político en España y para ello vamos a liderar con ilusión y sin complejos la alternativa democrática en Cataluña que permita reconstruir el proyecto común español como primera fuerza antisecesionista y referente constitucionalista en Cataluña, con unos resultados que pulveriza los mejores resultados de la historia de Ciutadans logrando romper la barrera ideológica y reforzar su electorado con antiguos votantes del PP, el PSC y los sectores moderados de Convergencia.