Ante el bloqueo y el inmovilismo, altura política y visión de Estado

Llega septiembre, ese mes en el que nos toca cambiar el chip y volver a nuestra rutina habitual. Aunque muchos apuren los últimos días veraniegos, atrás quedarán los domingos en la playa, las siestas bajo la sombrilla y las noches en la terraza, nos toca guardar el bañador y quitarle el polvo a la chaqueta. Estos meses de verano, nos han servido -a casi todos- para desconectar y volver con las pilas cargadas. Muchos habrán desconectado de tal manera que se encontrarán muchas novedades en su “vuelta al cole” particular. Lamentablemente la política nacional va a ser una de las pocas igual que en junio, España se encuentra en una situación de bloqueo institucional. Azules y rojos no se ponen de acuerdo ni tienen intención de hacerlo, mientras los morados, ¡qué decir de los morados!, ni están ni se les espera. Hemos vivido un estío plagado de declaraciones y ruedas de prensa, pero la sensación excepciones. Si usted no ha leído el periódico o no ha puesto el telediario desde junio no se preocupe, porque no se ha perdido nada. Al ha sido la misma que uno siente al ver una telenovela: ha habido muchos acontecimientos, pero no ha pasado absolutamente nada.

Seguimos sin gobierno y ya van más de 250 días. En el momento en que nos encontramos, cuando la ciudadanía se siente tan descontenta de nuestros políticos y una gran mayoría considera un fracaso de la clase política la posibilidad de volver a las urnas, solamente unos pocos podemos no sentirnos cómplices del actual bloqueo institucional que estamos viviendo. Los votantes de Ciudadanos han comprobado la utilidad de su voto. Frente a las llamadas retóricas al voto útil de los partidos mayoritarios, tan sólo Ciudadanos ha podido aportar por segunda vez la realidad de un intento constructivo de desbloquear la situación. Ya lo vivimos en marzo, cuando tras unas duras negociaciones con el PSOE en las que se hablaba de propuestas y no de sillones, se consiguió sacar un pacto de investidura que el PP decidió vetar y Podemos boicotear. En agosto, vivimos una especie de déjà vu; Ciudadanos llega a otro acuerdo de investidura, esta vez con el Partido Popular.

Desgraciadamente para nuestro país, es ahora Pedro Sánchez quien ha optado por no apoyar o abstenerse en esta investidura. De nada ha servido que 100 de las 150 propuestas pactadas entre C’s y PP sean las mismas que en su momento pactaron Rivera y Sánchez. Visto el comportamiento cortoplacista de Rajoy y Sánchez, está claro que tan sólo el partido que preside Albert Rivera ha entendido la situación en la que nos encontramos. Es el momento de los estadistas, de tener altura política y dar prioridad a las necesidades de España.

Lamentablemente, quienes siguen preocupados por sus ambiciones personales o partidistas no tendrán problema alguno para que la ciudadanía pase una tercera vez por las urnas en un año. Vivimos nueva etapa política sin mayorías absolutas. Esta realidad requiere de cesiones, pactos y consenso. Quienes nos critican por pactar con PP o PSOE, no parecen haber entendido que hay que superar esa antigua política de imposición mediante el rodillo de la mayoría absoluta. Ya lo dijo Albert Rivera; “es mejor ser útil que ser importante”.

Si nuestros 32 escaños son útiles para abrir esta nueva etapa en España, ¡Benditos 32 escaños! Mientras tanto, en C’s Cornellá preparamos con ganas e ilusión el inicio del nuevo curso político, en el que trabajaremos para que las 3.932 personas que depositaron su confianza en nosotros en mayo de 2015 se sientan orgullosas de la papeleta que escogieron.