Lo que pasa en Cataluña

Hace unas semanas, Inés Arrimadas, líder de la oposición en el Parlamento de Cataluña, fue recriminada agria y duramente por parte de miembros de los partidos nacionalistas por haber hecho unas declaraciones en las que en el transcurso de una entrevista, al ser preguntada por el hecho de llevar escolta, dijo la frase “ya sabemos lo que pasa en Cataluña”. Se le recriminaba estar difundiendo una imagen de conflictividad que no se correspondía con la realidad.

asi-quedado-sede-ciudadanos-lhospitalet-1478191777941Hoy, el portavoz de Ciudadanos en el ayuntamiento de Hospitalet, Miguel García, ha sido agredido y amenazado mientras ejercía su derecho de entregar información a los vecinos del municipio. Si usamos el método científico, hemos de concluir que las palabras de Inés han sido, desgraciadamente, confirmadas empíricamente. Y el caso de Miguel García no es el único caso de acciones de acoso contra C’s.

Ciertas opciones políticas sufren un acoso social del que están prácticamente libres otras formaciones. En otra parte de España, durante mucho tiempo, este acoso social llegaba hasta el asesinato y otras formas horrendas de extorsión. En Cataluña tuvimos los años del pujolismo, en que cualquier pequeña discrepancia era abortada con un laberinto de falacias construídas sobre el equívoco de o nacionalismo catalanista o franquismo.

El esquema mental en que se justifican estos atentados contra la libertad tiene su raíz en un equívoco en el que ha sido educada la sociedad española desde los tiempos de la transición. El error consiste en hacer creer que democracia es la legítima dictadura de las opciones políticas que fueron perseguidas durante el franquismo. Y esto no es así. La democracia es el concurso de todas las ideas para que mediante la criba que resulta de aplicar un raciocinio riguroso obtengamos aquellas ideas que nos permitan hacer una sociedad mejor.

Algunas personas pensamos que el campo de las ideas humanas es infinito. Obviamente estamos en contra de las dictaduras, cosa que demostramos diariamente con nuestro comportamiento cívico. Pero tampoco queremos quedarnos encerrados en el espacio de unas ideas que por mucho que fueran perseguidas durante el franquismo, cosa que lamentamos, no son las nuestras. Esta necesidad de romper ese cerco fue lo que dio nacimiento al partido Ciudadanos.

Más allá de que dejemos constancia de que Inés Arrimadas estaba diciendo algo que sí se correspondía con la realidad, hay que tener en cuenta que la reacción airada de algunos por sus palabras demuestran la voluntad de una élite nacionalista de encerrar el campo de debate en un relato muy concreto sobre el que no se admiten matices: el relato de una sociedad que se siente feliz en su unanimidad sobre cierto proyecto político separatista. Esto sí que no tiene nada que ver con la realidad.

Jose Miguel Velasco

Secretario de Organización C’s El Prat